CHINA

Septiembre 2013

Bienvenidos

Hace unos meses, en una conversación cotidiana con Juan, amigo y antiguo jefe, se gestaba nuestro primer salto a oriente. Junto a su mujer e hijos tenían pensado visitar por tercera vez China. Surgió la posibilidad de hacerlo juntos. La idea fue moldeándose y en pocos días decidimos unirnos a la aventura de conocer este gran país. Era un destino que nunca habíamos pensado. Conocíamos gran parte de Europa pero nada más allá de sus fronteras.

Por primera vez íbamos a experimentar una nueva forma de viajar. Y es que sólo llevábamos en la maleta los vuelos principales y un montón de ideas e itinerarios, pero sin hoteles, ni excursiones, ni traslados... Allí iríamos viendo. Y nos dejamos llevar. No éramos aún conscientes del horizonte que se nos abría. Esta aventura cambió para siempre la concepción que teníamos de viajar.

Conoceremos parte de cuatro de las provicias de China: Sichuan (Chengdú y Bi Fen Xia), Shaanxi (Xian), Yunan (Jiuzaigou, Huanlong, Lijiang y Kunming) y Pekín. Visitaremos templos budistas, centros religiosos y montañas sagradas. Buscaremos en lo más profundo de los bosques al oso panda en su hábitat natural. Pasearemos por parques de belleza incomparable, contemplando las maravillas casi ocultas de la naturaleza más asombrosa. Conoceremos rincones del pasado imperial de este gran país. Navegaremos sus ríos y lagos. Miraremos al otro lado de sus fronteras desde lo alto de su gran muralla... Reiremos, charlaremos y cantaremos con sus gentes y llegaremos a lo más recónditode algunos de sus pueblos.

Día 1. China. Córdoba-Madrid.

Día de transición. Tras una calurosa despedida en la estación del AVE de Córdoba, emprendemos los cinco (Mª José, Cristina, Juan, Jose María y un servidor),  un largo viaje que nos reunirá el día 3 en Chengdú con Juanma, el sexto componente de la expedición y nuestro guía por tierras asiáticas, dado que es gran conocedor del idioma mandarín y lleva tiempo viviendo en este país.

Llegamos sanos y salvos a Madrid (a pesar del aparatoso ataque de la puerta automática del vagón del AVE sobre uno de los nuestros, que lo cogió desprevenido mientras ingería un bocadillo). Por poco... Pero seguiremos siendo 6.

Magnífico hotel NH Suites Prisma, junto a parada de metro de Las Rosas.

Tras pasear por Sol tomamos unas tapas y una copita. Y para el hotel... que mañana tocan 16h de vuelo... A Pekín-Chengdú!! 

Paseo por Madrid

Día 2 . China. Madrid-Pekin-Chengú.

Sale nuestro avión. Iniciamos la aventura. Hacemos escala en Frankfurt y tras 8 horas de vuelo llegamos a Pekín. Se respira diferente. Otra humedad. Otra temperatura. Otro idioma. Notas que algo es diferente...

Sin haber dormido cogemos otro avión (un A-330 de la compañía SICHUAN AIRLINES) hasta Chengdú, donde nos recoge Juanma en el aeropuerto y nos dirigimos en taxi hasta el hotel (Hotel JINJIANG INN CHENGDÚ).

Por primera vez tomamos contacto con la forma de conducir en Asia. Balance del trayecto en taxi sin víctimas, aunque hemos rozado a 3 abuelitos chinos y hemos contado las pestañas de los de los coches de al lado)... Que peligro tienen conduciendo los tíos estos!!!

A pesar de ser una ciudad no excesivamente grande para China, Chengdú cuenta con unos 14 millones de habitantes. Enorme. Esta tarde vueltecita por la ciudad.

Precio de la habitación doble por noche: 25 euros al cambio. A pesar de parecer barato, este precio es caro para la media de las ciudades de China que vamos a visitar.

Solicitamos al recepcionista que nos indique dónde podemos cenar algo típico y nos recomienda un restaurante cerca del hotel en el que sirven comida autóctona. El nombre es indescifrable. Pedimos para los 6 un "hot pot", que es una sartén tipo wok que ponen en el centro de la mesa, calentada por un fogón debajo, rellena con caldo y picante, en la cual se van echando diferentes alimentos (algunos de naturaleza misteriosa) y se "pescan" después con los palillos. Se mojan en una salsa y lo acompañan de arroz y té. La cerveza aquí es muy suave (similar a la clara nuestra). Magnífica cena. Todo bueno... pero picante!! Muuuuuy picante"!! Precio por persona: 50 yuanes (unos 6 euros). Por cierto, en China no está bien visto dejar propina!!

Al hotel a descansar después de tantas horas de viaje.

 

Cenando hot pot en Chengdú

Día 3. China. Chengdú (Gran Buda de Leshan).

Amanece en Chengdú. A las 09:00 hemos visto que salen autobuses desde la estación dirección Leshan, a la aldea de Baoguo, para visitalr el Gran Buda y el monte Emei (una de las montañas sagradas del budismo). Se tarda dos horas y media. Permaneceremos allí dos días, tras los cuales volveremos a pasar dos noches en el mismo hotel de Chengdú del qué salimos hoy, por lo que nos permiten dejar las maletas grandes hasta que volvamos (trato realizado por Juanma, quien ha aprovechado su envidiable dominio del chino para rebajar unos yuanes la noche). 

Llegamos en taxi a la estación (aunque a uno de los taxistas se "extravió" media hora). En vez de coger el autobús como haría cualquier ser coherente en este extremo del mundo, decidimos hacerlo más original y hacer caso a un chino que nos decía que nos llevaba en dos coches por 60 yuanes cada uno (7.5 euros). Y así lo hicimos. Tuve suerte, me tocó el nuevo, matriculado hace apenas unos 25 años. Lo que no nos dijo era  que uno de los coches venía con regalito: dos chinas (una de ellas enorme, Moby Dick reencarnada en mujer asiática) en la parte de atrás de uno de ellos que harían el trayecto mucho más ameno y más calentito. Suerte la de Mª José, a la que le tocó ir junto a Moby y soportar sobre su hombro la cabeza de semejante cachalote chino. De ella debieron sacar el molde del Gran Buda que veríamos después...

Y así llegamos... Y disfrutamos de una tarde rodeados de unos paisajes de bosques de bambú en un entorno budista indescriptible, formando un recinto natural con grandes budas y templos en los que monjes rezan haciendo sonar campanas, como antesala a la gran estructura de piedra.

Este buda es Patrimonio Mundial Cultural y Natural desde 1996. Es una escultura de 71 metros de alto tallada en la propia piedra, con las manos apoyadas en las rodillas, de más de mil años de antigüedad (su construcción comenzó en el año 713 d.C. por orden de un monje chino llamado Haitong). Se ubica en el cruce de tres ríos (el río Minjiang, río Dadu y río Qingyi) y su función era proteger al pueblo de las malas corrientes. El caso es que al depositar en el agua todas las rocas que se fueron extrayendo, se modificó el curso del río y las aguas se hicieron más tranquilas, atribuyendo tal hecho al monumento.

Es el buda de piedra más greande que existe en el mundo. Llegamos hasta la enorme escultura desde arriba, contemplando su lateral desde la cabeza a los pies conforme vamos bajando las escaleras de la pared del acantilado. Sencillamente impresionante.

Pasamos la tarde en Baoguo. Pernoctamos dos noches en el Hotel Taddy Bear (100 yuanes, osea unos 12.5 euros) cada habitación. Cenamos en el hotel comida China exquisita (unos 5 euros por persona al cambio) y a la cama, que mañana nos toca conocer el monte Emei, de 3000 metros de altura. Y subiremos hasta arriba.

Mª José y su nueva amiga mandarina.

Monje budista rezando

Templos rumbo al gran buda.

Cruce de los ríos frente al gran buda de Leshan

A los pies del gran buda.

Regresando del gran buda

Gran buda desde abajo

Día 4. China. Chengdú (Monte Emei).

Hoy hemos pasado el día en el monte Emei, el lugar de peregrinación del budismo más importante de China. Con sus algo más de 3.000 metros, es el la más alta de las cuatro montañas sagradas de este país.

La construcciones sagradas que se levantan se construyeron hace unos dol mil años. Hoy podemos encontrar diecisiete monasterios dedicados a buda. En las Dinastías Ming y Qing había más de 150 templos. Ese ambiente budista se extiende por todo el entorno natural, con pinturas, esculturas, etc.

Una leyenda dice que la montaña fue donde Samantabadra dio conferencias sobre el budismo y la mayoría de los templos albergan una estatua de Samantabhadra (que fue un budista que se encargó de difundir algunos de los sutras del budismo; es decir, las guías de los votos que deben seguir los buistas).

Hemos llegado en taxi hasta el funicular, y desde ahí se continúa una escarpada subida a pie, atravesando templos en un camino acompañado por monjes que hacen su rumbo a la cima. Los  paisajes han sido espectaculares y de nuevo no ha sido un día exento de anécdotas. Hemos visitado el primer templo budista construido en China, el Templo de Wanian, lugar fundamental de peregrinación para el budismo. Olor a verde y de fondo música relajante china junto a los templos que ambienta el momento. Hay gente pero todos en silencio.

La sensación de ahogo va aumentando conforme ascendemos. En el trayecto hay puestos con bombonas de oxígeno por si algún visitante lo precisa. Mª José decide quedarse  a pocos centenares de la meta. Personas de avanzada edad cargadas con cestas llenas de fruta para vender suben como si nada.

Ya en la cima la niebla impide ver el enorme templo que está a no más de 30 metros, pero otorga al lugar el toque justo para hacer más místico el momento.

El día ha sido completito... hemos completado la segunda etapa del rally Baoguo-Wanian por carreteras de vértigo, nos hemos hecho amigos (a base de cacahuetes) de unos monos que habitan en el monte, hemos  charlado con unos monjes budistas, hemos subido a algo más de 3000 metros de altura para ver en la cumbre el templo dedicado a Samantabhadra (Impresionante a pesar de que al estar en medio de las nubes no se veía bien, y donde por cierto nos hemos encontrado a una pareja madrileña, los dos primeros occidentales que vemos en 3 días) y de colofón hemos cenado sapo. 

Si bien las comidas, transportes y compras en general son muy baratas en relación a lo que acostumbramos, la entrada a los monumentos tiene un precio similar al occidental.

La cena ha sido muy agradable. Tienen a los animales vivos (peces, sapos...) pides el que más te guste y a la cazuela!!

De nuevo ha sido fundamental la colaboración de Juanma, quien ha conseguido mejor trato y precio mediante desplazamientos alternativos disfrutando de un entorno que pocos han visto. Gracias a él se vive China más desde dentro (es fundamental en algunos lugares hablar chino, pues el inglés no abunda y el español ni saben que existe). Lo que está claro es que en esta parte del mundo todos son poenciales taxistas. Sales del hotel, preguntas, negocias y a los pocos minutos aparece un vehículo que te lleva donde quieres.

Ah! Y M.José se ha hecho amiga de otro chino... De nuevo nos ha metido a uno en el coche... A ver mañana a quién nos monta!!

Y mañana de vuelta a Chengdú. Pasaremos el día en la reserva de osos panda de Bi Feng Xia... Para lo cual habrá que negociar con un autóctono un precio razonable para que nos lleve directamente o si no coger varios autobuses... Ya os contaremos!!

Subiendo al monte Emei

Juan en un templo

Asiáico en el templo de Wanian.

Monos en el trayecto a la cima

Seguimos subiendo

Uno de los elefantes de la hilera que conduce a la cima

Con el monje en la cima

En la cima

En la cima

Velas en la cima del monte Emei

Día 5. China. Chengdú (Bi Fen Xia).

Hoy hemos visitado la reserva nacional de osos panda de BI FEN XIA, donde pueden observarse a estos animales en su hábitat natural. Al final no había autobuses a esta zona por mal estando de la carretera (ha habido derrumbes por terremotos), y hemos tenido que optar por negociar con una china el traslado a la reserva (500 yuanes los seis en una furgoneta; es decir, unos 10 euros por persona). No ha sido fácil, pues son tres horas de camino y las carreteras recorren una de las partes más rurales de China y su estado es regular (gran parte del trayecto ha sido por senderos de tierra y parte de las carreteras presentaban hundimientos...), lo que unido a que la forma de conducción en este país es digna de un videojuego en el que las líneas de carriles y las direcciones prohibidas no existen, han hecho de esas tres horas una pequeña aventura. Una odisea vamos, porque la improvisada taxista ha tenido que buscar caminos alternativos al estar muchos impracticables. De hecho ha tenido que preguntar por la dirección varias veces porque en su vida había llegado hasta allí y, dado lo complicado del asunto, antes de llegar nos pedía más dinero, que por supuesto, tras mediación de Juanma (he presenciado mi primera bronca en chino), no le hemos dado. Pero ha merecido la pena.

La reserva natural es única, kilómetros de bosques entre altas montañas surcadas por un río repleto de cascadas, en la que lo único que ves mires a donde mires es bambú. Es llamativa la cantidad de mariposas enormes que se ven en esta zona. Poco puede explicarse con fotos si no se ve.

Una vez allí hemos visto a los osos panda en su entorno, tanto a una cría recién nacida como a varios ejemplares adultos. A pesar de que el parque ofrece la posibilidad de visitar otros muchos animales, nosotros nos hemos limitado a los osos.

Cabe destacar una anécdota durante el trayecto de ida que por su contenido escatológico sólo esbozaré que los "cuartos de baño" de carretera son auténticas puertas del infierno. Para llegar hasta el agujero final hemos tenido que sortear varios obstáculos en forma de fluidos semisólidos de dificil descripción custodiados por ejércitos de moscas gigantes e insectos varios. Pisar en seco... una utopía.

Para volver cogimos un autocar desde la ciudad de Ja'an hasta Chengdú (es la primera vez que no encontramos a alguien que nos llevase).

Nada más llegar a Chengdú hemos ido a cenar a un buen restaurante de comida China que nos han recomendado. Como siempre pedimos según las fotos de lo que vemos, y luego preguntamos. Lo mejor de lo que hemos probado hoy han sido las lenguas de pato y una especie de lapas de esas de las rocas de playa... riquísimas. Sin embargo nos sale fuego por la boca del picante que tiene aquí casi todo. A mitad de la comida se nos caían a los seis unos lagrimones... Si no fuese por las risas aquello parecía un velatorio. Hace tiempo que no soplaba tanto!! Precio: unos 6.5 euros por persona al cambio.

Mañana Juanma se examina del 5º nivel de Chino (hay 6), por lo que estaremos medio día sin él. ¡¡Deseadnos suerte!! Pasaremos nuestro último día en Chengú. Pero antes ha cerrado el trato con el chino que nos va a llevar a nuestro siguiente destino pasado mañana, el parque de JIUZHAI GO. En un principio habíamos mirado aviones que salían por unos 180 euros por persona, pero de esta otra manera nos llevan en coche (6 horas) por 25 euros por persona. Gran logro. Imprescindible para conseguir esto: saber chino (pon un Juanma en tu vida). 

Oso panda en Bi Fen Xia

Mariposa

Oso panda en Bi Fen Xia

Mº José y su pandilla

Juanma a la vuelta de Bi Fen Xia

Día 6. China. Chengdú.

Hoy hemos dedicado el día a pasear por Chengdú mientras Juanma hacía su examen. Hemos conocido una de las zonas antiguas, la que rodea al templo de Wenshu. Y hemos aprovechado para hacer unas compras en una zona de tiendecitas típica. Hemos comido en un restaurante de una zona comercial, donde ni un solo camarero entendía ni una palabra fuera del chino, hasta el punto de que ha sido prácticamene imposible pedir un simple arroz (menos mal que M.José tenía una foto en su cámara). Pedir ha sido como jugar a la ruleta rusa. Y es que aquí sin chino todo se complica... Hoy hemos probado la rana. 

Y para cenar volvimos al restaurante en el que cenamos ayer, pero esta vez asesorados por Lan Yi Jie, una chica de Chengdú amiga de Juanma. Todos los platos fueron asesorados por ella, excepto uno que a ella no le hacía mucha gracia, la sopa de tortuga, que realmente está muy buena (básicamente una olla de caldo con una torutuga flotando).

Mañana iremos al parque de JIUZHAIGOU, todavía en la provincia de Sichuan, una maravilla natural. Para ello hemos quedado con el chino que nos lleva a las 08:30 en el hotel. Dormiremos probablemente en una aldea que hay a la entrada del parque y lo visitaremos al día siguiente.

Entre templos en Chengdú

Monje en templo en Chengdú

Paseo por Chengdú

Monjes en templo en Chengdú

Gente comiendo

Con Lan Yi Jie degustando sopa de tortugay otros manjares

Día 7. China. Chengdú (Pengfen).

Hoy hemos llegado a la ciudad de Pengfen, donde se encuentra la entrada al parque nacional de JIUZHAIGOU, el cual visitaremos mañana. Esta zona se encuentra muy cerca del Tíbet.  El camino ha sido largo, unas ocho horas en coche pero una vez más acompañados por un paisaje envidiable... Durante el trayecto hemos atravesado la zona del epicentro del terremoto que en 2008 costó la vida a decenas de miles de personas y que volvió a repetirse en abril de esta año. Aún se observan casas destruidas y otras en proceso de reconstrucción. También nos hemos cruzado con varios ejemplares de yacs, animales típicos de esta región, y que por tanto también se comen (porque aquí todo lo que se mueve se come... hasta las moscas). 

Tras llegar, hemos dejado las cosas en el primer hotel con wifi y bien situado que hemos encontrado (15 euros la habitación doble) y hemos dedicado la tarde a dar una vuelta por Pengfen, que es un lugar muy preparado para el turismo (hay que tener en cuenta que este parque es visitado diariamente por una media de 7000 personas). En esta zona, poblada por varias etnias de origen tibetano es muy típico observar banderas de varios colores con oraciones escritas colgando de cualquier lugar. Se conocen como banderas de oración, que "son una de las imágenes más representativas de países como Tibet, Nepal y Buthan. Tienen su origen en el Bön, una de las tradiciones y creencias que existían (y todavía existen) en el Tíbet antes de la llegada del budismo. 

Cuando el budismo llegó al Tibet, adoptó las banderas del Bön, situándolas en el punto más alto posible, donde fuesen rozadas por el viento, para que éste se purifique y lleve consigo las bendiciones y buenos deseos escritos en ellas."

Los rostros de la gente de esta zona tienen rasgos diferentes. Más oscuros de piel. Menos asiáticos.

Tras conocer el pueblo nos hemos sentado junto al río en un restaurante muy agradable con barbacoas junto a las mesas. Entre otras cosas, una ración de Yac. A la cama temprano que a las 07:00h entramos al parque.

Mujer asiática en Pengen

Banderas en Pengfen

Cenando junto al río

Día 8. China. Chengdú (Jiuzhai Go).

Jiuzhaigou. Según la leyenda la diosa Wunoseno poseía un espejo regalo de su amado, el dios de la guerra Dage. El demonio, celoso de él, rompió el espejo de la diosa, partiéndose en 118 pedazos, los cuáles dieron lugar a cada uno de los 118 hermosos y cristalinos lagos que forman Jiuzhaigou. Cientos de hectáreas repletas de magia y encanto, que esconden algunas de las más bellas imágenes que la naturaleza nos puede ofrecer.  Sobran las palabras...

Jiuzhaigou, perdido entre montañas de más de 2000 metros de altura, es un paraje único. Descubierto hace pocas décadas, presenta un estado de conservación excelente y alberga las imágenes más bonitas que hata este momento mis ojos han visto. Es un espectacular juego de colores imposibles, con aguas turquesas, azules, rojizas... cristalinas como ninguna otra, que dejan ver en su poca profundidad árboles caídos sumergidos durante los siglos, peces, jardines subacuáticos, rocas y grandes cascadas que aparecen entre los valles. Una maravilla natural digna de ser visitada.

Mañana visitaremos el parque de Huanglong por la mañana, y por la tarde abandonaremos la provincia de Sichuan para dirigirnos a la de Shanxi. Saldremos en avión con destino a la ciudad de Xian.

A la hora de volver teníamos que subir al autobús. Eso en China es como un campeonato de lucha libre. Da igual la edad ni eltado físico de los participantes en la cola. De hecho da igual la cola en sí. Cuando se abren las puertas hay que empujar literalmente para eliminar adversarios y poder coger sitio. Era mi primera vez. Aun recuerdo la leche que me ha soltado un viejo con un bastón (igual no era ni cojo y lo llevaba para quitarse competencia). El empujón me ha separado de los demás y he acabado entrando por la otra puerta... y gracias. Y allí me he sentado entre mis nuevos amigos. La siguiente batalla voy a muerte.

Juan y Mª José reservan hotel en Xian, destino al que iremos mañana, donde entre otras cosas iremos a visitar los guerreros de terracota.

Jiuzhaigou

Cascada en Jiuzhaigou

Jiuzhaigou

Jiuzhaigou

Gente dentro del parque

En el autocar que bajaba de Jiuzhaigou... Se me está poniendo cara de chino!!... Por eso dudo que me reconozcáis...

Día 9. China. Chengdú (Huanlong)-Xian.

Hoy hemos visitado el parque de Huanlong, situado a más de 3500m de altura cerca de la cordillera del Himalaya, cuya principal característica es la formación a lo largo de millones de años de unas piscinas formadas por el depósito de sedimentos del agua en un proceso similar al que da lugar a las estalactitas de las cuevas. Durante el trayecto te encuentras con templos budistas y taoístas. El entorno ha sido nuevamente difícil de explicar sí no se ve.

Para llegar a Huanlong cerramos el trato con el mismo chino que nos llevó a Pengfen, por 500 yuanes por coche desde Penfeng a Huanglong y después desde Huanlong al aeropuerto. Durante el trayecto de dos horas en coche hasta el parque nos ha parado la policía y ha multado al chinito que nos llevaba por exceso de velocidad según nos ha dicho (200 yuanes).

Una vez más las entradas a los parques y monumentos son lo más caro del viaje, estando entorno a 25 euros por persona. Aún así merece la pena.

Tras visitar el parque hemos cogido un vuelo rumbo a la segunda región que vamos a visitar, Shaanxi, concretamente a su capital, Xian.

Acabamos de llegar al hotel que reservamos anoche por internet, esta dentro de la ciudad antigua, muy bien situado. La ciudad es enorme, no en vano durante un tiempo fue la capital de China en la antigüedad. Por primera vez los coches parecen respetar sus carriles e impresiona de una gran ciudad. Estaremos aquí dos o tres días antes de partir al próximo destino... Yunan. 

Hoy cena occidental en el Mc Donald... Que tenemos uno justo al lado.

Multa china

Templo taoísta en Huanlong.

Huanlong

Huanlong

Huanlong

Día 10. China. Xian (Guerreros de terracota).

Hoy hemos ido a ver la que catalogan la "octava maravilla del mundo" (seguramente porque fue descubierta hace relativamente poco tiempo, pues de no ser así estaría entre las primeras). Se trata de Los Guerreros de Xian de terracota (un tipo de arcilla). Hemos ido en una furgoneta por 300 yuanes ida y vuelta (está a unos 40 km del centro de Xian).

Se han desenterrado unas 3500 figuras de guerreros en tamaño natural, todos diferentes, con caballos, carros... De más de 2000 años de antugüedad. En un principio estaban policromados y portaban armas con puntas de bronce (la parte de madera se ha perdido, por lo que no las lleva ninguno en la actualidad). Se calcula que en total haya más de 7000, y continúan los trabajos de excavación.

Pertenecen al complejo funerario de la tumba del primer emperador de China, de quien a ésta le viene el nombre (Chin, o Qin), quien mandó construirlo para que le defendiesen en el otro mundo, encerrándolos cerca de él junto con animales también de terracota para "alimentarse", así como con concubinas, eunucos, arquitectos y personas allegadas vivas que conocían los entresijos del laberinto de la tumba, para que nadie pudiera usurparla.

El azar hizo que hace unos 40 años se descubriesen los primeros guerreros. Su tumba se encuentra bajo un gran montículo que por respeto no ha sido ni será excavado. Y allí estaban, uno detrás de otro, en el mismo lugar que fueron colocados, sobre el que se ha construído las estructuras que los cubren. están divididos en tres salas, una de ellas enorme (la que se ve en la foto). Los guerreros no son más que la antesala de un enorme complejo dentro del cual debe encontrarse aún la tumba con los restos de Chin.

Durante unas 3 horas hemos permanecido allí, tras lo cual hemos vuelto al hotel a refrescarnos. Después hemos ido a conocer el barrio musulmán de Xian, digno de visitar. Se asienta en la ciudad desde el apogeo de la ruta de la seda (Xian era principio y fin de esta ruta de miles de kilómetros). Es una zona repleta de tiendecillas y mercados donde venden muy barato cualquier tipo de comida, utensilios y recuerdos.

Y no os lo vais a creer, pero ¡nos han echado del barrio musulmán! Alguna vez me habían echado de algún sitio, pero nunca de un barrio entero. Nos hemos sentado en una terraza y hemos pedido la comida y la bebida. Antes de que llegase la comida, al no tener cervezas en ese bar, hemos tenido que comprarlas en frente, muy fresquitas por cierto (cosa extraña por estas tierras), y al estar prohibido el alcohol en la religión musulmana, no veas cómo se ha puesto el chinito musulmán, chillaba más que heidi llamando a Pedro... Y a pesar de que le hemos dicho que no había problema y que dejábamos las cervezas fuera, se ha sentido tan ofendido que nos ha dicho que nos fuésemos, pagándole antes las bebidas claro... Y así hemos hecho, de paseo los seis con las cervezas en la mano como sí de un botellón se tratase. Bueno, en cualquier caso digno de visitar... Sin alcohol claro.

Y para volver estábamos hartos de andar y nos han traído en tuc-tuc (chino en ciclo con carrito atrás) hasta el hotel, no veas la guasa.

Y aquí estamos, a dormir que mañana nos queda que visitar la muralla, pagodas y la ciudad antigua. Al final nos quedaremos una noche más, pues sacaremos pasaje de avión a Lijian (en la provincia de Yunan) el día 13, si es que quedan (en ello están en la habitación de al lado).

PD: mamá si lees esto y tienes tiempo vente "pa" Xian...  que esta gente tiene todavía 3500 guerreros enterrados en arena y polvo y les queda una pila de años "pa" terminar. Les he dicho que tú eso lo haces en dos semanas y quieren conocerte...

Guerreros de terracota de Xian

Guerreros de terracota de Xian

Expulsados del barrio musulmán

Vuelta en tuc-tuc.

Día 11. China. Xian.

Hoy hemos dedicado el día a pasear por la ciudad antigua, sus pagodas y su muralla. Xian conserva una ciudad antigua rodeada completamente por una muralla de 14km de perímetro perfectamente conservada desde la dinastía Min.

Nada más levantarnos Juan nos expresó su deseo de asistir por la noche a un espectáculo de agua, luz y sonido que todos los días exhiben junto a una pagoda situada al norte de la muralla.  Os adelanto que lo vimos, y que fue mucho más impresionante de lo que esperábamos.

Antes de eso, por mañana, conseguimos que unos chinos por 40 yuanes nos llevasen en tuc-tuc en una ruta de una hora, con una parada para comprar cerveza fría para el camino, por la parte antigua de la ciudad. Así detectamos una zona de bares y terrazas alemanas (o similar), lugar que escogimos para comer (a un precio mucho más occidental aunque no caro en España, unos 12 euros por persona (aquí carísimo).

Tras una siesta rápida en el hotel nos dirigimos a la muralla. Las chicas decidieron hacer el paseo por encima de la muralla en unas bicicletas que alquilaban por 5 euros por persona 100 minutos (tiempo suficiente para llegar con tiempo al espectáculo del agua que era a las 21:00). Y así lo hicimos. Cual equipo de rodaje de verano azul pedaleamos sonrisa en rostro felizmente sin parar contemplando al atardecer cómo se iban encendiendo las luces de la ciudad en un entorno sin igual. Así los 14 km de muralla, charlando y disfrutando de las vistas. Pero al ir por el km 12 aproximadamente, despertaríamos la ira del emperador o nos castigó Alá por el botellón de ayer en el barrio musulmán o yo que sé que pasó... que nos cayó de repente tal tromba de agua que más de uno habría deseado alquilar una piragua...

Ruidosos truenos que empalmaban unos con otros. Ni una sola luz, sólo la de los rayos que caían como flechas iluminando de forma contínua las casas cercanas... Ni en el reino de Mordor de "El Señor de los Anillos" habían visto tal movida... Y en mitad de lo que parecía el fin del mundo aparece un chino ofreciendo impermeables y le decimos que no porque pasábamos de pagarle por eso... Luego vimos que era un trabajador de allí y que eran gratis (lo que tiene no tener ni idea de chino... Juanma no estaba). Llegamos que parecíamos esponjas... vivimos lo más parecido a un monzón, vamos. Lo bueno es que Juan pudo disfrutar en un entorno mejor del que esperaba de su esperado espectáculo de agua, luz y sonido; sólo que sustituyendo la fuente, los focos y la música por lluvia, rayos y truenos. Un mometazo vamos.

Y para acabar, aún desencajados por la risa, directamente de la muralla nos fuimos a cenar cenar unos bocadillos y nos tomamos después una copita comentando lo vivido.

Mañana estaremos en Xian hasta las 17:00, hora en la que iremos al aeropuerto rumbo a Lijian, lugar donde reside en China Juanma, en la provincia de Yunan (a unas dos horas de vuelo). Allí haremos una ruta en furgoneta (trato realizado por Juanma a través de un amigo) por algunos de los pueblos y lugares más destacados de esa región.

Ruta con cervezas en tuc-tuc

En bici por la muralla de Xian

En bici por la muralla de Xian

Espectáculo de agua, luz y sonido. Y baratito.

Espectáculo de agua, luz y sonido.

Día 12. Xian-Lijiang.

Aquí son las 08:30. Al levantarnos nos dicen que han anulado el vuelo a Lijian que sacamos ayer... Vamos a una agencia junto al hotel a ver qué hacemos... En unas horas nos responden. Aprovechamos para dar un paseo por la zona.

Hemos ido a visitar la Gran Pagoda de Xian... No hemos entrado porque después de lo de ayer estábamos hartitos de piedras y hacía un calor de la leche, así que hemos vuelto al barrio musulmán, donde hemos hecho algunas compras y hemos comido comida árabe (digo yo que es árabe), esta vez sin cerveza, claro está.

Al fInal hemos cogido el mismo vuelo que teníamos, aunque un poco más caro, a Lijian (no sabemos muy bien porqué aunque no es fácil reclamar nada en chino, por lo que hemos aceptado).

Tras dos horas hemos llegado al hotel, el cual estaba completo a pesar de haberlo reservado ayer por booking, cosas típicas de aquí. Y es que los chinos son muy desordenados para algunas cosas, y aquí casi todo se soluciona charlando, te ponen buena cara, te ofrecen todo lo que tienen, sonríen sin parar, dicen que sí con la cabeza, siguen sonriendo, sonríen una vez más... Y te la meten doblada. 

Al final nos han llevado a otro por el mismo precio que está al lado. Las habitaciones por ahora las mejores (unos 32 euros cada habitación).

La ciudad antigua, donde estamos situados, parece muy bonita, aunque hemos llegado tarde y la visitaremos mañana.

Hemos tenido que cambiar un poco el itinerario, porque mañana íbamos a dormir en casa de la familia de una amiga de Juan, una minoría étnica en la montaña del Dragón de Jade, pero el tío de la muchacha a estirado la pata y se ha tenido que suspender.

Planea en el ambiente cambiarlo por un paseo por una zona de lagos y pueblos a caballo... Aunque mañana vamos a visitar Lijian. Lo decidiremos en el momento.

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